El lubricante adecuado puede aportar comodidad y mejorar la experiencia. La elección depende del uso, los materiales con los que entrará en contacto y tus preferencias personales.
Lubricantes de base acuosa
Son versátiles, fáciles de limpiar y, por lo general, compatibles con juguetes y preservativos. Pueden necesitar una nueva aplicación durante usos prolongados. Comprueba siempre la etiqueta si buscas una formulación específica, por ejemplo sin perfume o sin determinados ingredientes.
Lubricantes de base silicónica
Suelen ofrecer una duración mayor y no se eliminan con agua tan fácilmente. Son útiles para determinadas experiencias y para el uso en el agua, pero pueden ser incompatibles con algunos juguetes de silicona. Revisa las instrucciones de ambos productos y, ante la duda, utiliza una pequeña prueba en una zona no visible o elige una base acuosa.
Lubricantes de base oleosa
Tienen usos concretos, pero no deben utilizarse con preservativos de látex porque pueden deteriorarlos. También pueden resultar más difíciles de limpiar y no ser compatibles con algunos materiales. La ficha del fabricante debe indicar claramente sus usos recomendados.
Qué debes comprobar
- Compatibilidad con preservativos y barreras.
- Compatibilidad con el material del juguete.
- Uso externo, vaginal o anal indicado por el fabricante.
- Ingredientes, perfume y posibles sensibilidades personales.
- Fecha de caducidad y condiciones de conservación.
Comodidad y seguridad
Utiliza la cantidad necesaria y vuelve a aplicar si aumenta la fricción. Suspende el uso si notas irritación, escozor o molestias persistentes. Un lubricante no sustituye las recomendaciones médicas ni protege frente a infecciones o embarazos salvo que el producto indique otra función y esté autorizado para ella.
Si buscas una opción sencilla para empezar, una fórmula de base acuosa compatible con el uso previsto suele ser la alternativa más versátil.